Viana sobre segunda planta de UPM: “Al gobierno no le interesa proteger el medio ambiente”
5 diciembre de 2016
Luego de que se publicaran los resultados del monitoreo conjunto sobre la calidad de las aguas tanto del Río Uruguay como del Río Gualeguaychú, donde se concluyó que nuestro país ha cumplido con la normativa y de que un informe de la Facultad de Ciencias reafirmara que los efluentes de la planta no afectan la diversidad del Río Uruguay, el fiscal Enrique Viana, opinó que instalar una tercer planta, en un río con menor caudal como lo es el río Negro, será un “desastre ambiental”.
Conocido como “el fiscal verde” por defender causas medioambientales, Viana indicó que Uruguay sería el único país que contaría con una planta de ese porte en un río interior y agregó que, si bien es sabido que “el río Uruguay, es un río contaminado, la cuestión es no colocar más elementos que lo empeoren”.
Las conclusiones de los análisis presentados por parte del Comité Científico binacional que analizó la calidad del agua del Río Uruguay por la actividad de la planta de celulosa UPM, y en el río Gualeguaychú, y las lecturas realizadas por ambos gobiernos, aunque discrepantes entre sí, no generaron mayores repercusiones a nivel público.
Por su parte, la Facultad de Ciencias y especialistas extranjeros reafirmó que lo efluentes de la planta UPM en Fray Bentos “no afectan la estructura comunitaria, diversidad y abundancia de peces del Río Uruguay".
El estudio, a pedido de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), reveló que "no existen diferencias en el número, abundancia o biomasa de peces entre las zonas de referencia y la zona receptora inmediata del efluente de la planta".
Al respecto, el fiscal consideró que UPM vuelca un contenido importante de efluentes tóxicos sobre el río Uruguay que implica una contaminación acumulativa pero los informes solamente refieren a “mediciones esporádicas que se han hecho con muchas limitaciones por que la empresa no ha permitido el ingreso a toda la planta al momento de las inspecciones”.
Expresó que se trató de mediciones parciales, esporádicas, y de momentos concretos que no reflejan lo que sí el informe dice que es que "hay un conjunto de efluentes que son volcados minuto a minuto".
En su opinión, debió haberse establecido un sistema de control y monitoreo de todo el río Uruguay, incluyendo a Brasil, pero señaló que “no hay voluntad para el control” ya que el control que ejercen estas grandes empresas aseguran su impunidad.
Para el fiscal, conocido por defender causas medioambientales, “el verdadero control está lejano” y recordó que, por ejemplo, en Salto, Fray Bentos y Paysandú, no hay planta de tratamiento de efluentes cloacales, razón por la cual los desechos son enviados al río libremente o que en, este monitoreo, no fueron medidas las emisiones atmosféricas, sino que se incluyó sólo el monitoreo sobre las aguas.
Concluyó diciendo que no existe una política de protección del medio ambiente, sino que, por el contrario, existe una política anti ambiental y que con el pretexto “fácil y falso de que Botnia no contamina”, la construcción de una tercer planta de celulosa continuará sin mayores objeciones.
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