Leandro García Morales: "puedo opinar de lo que se me canta"

19 septiembre de 2013


El torneo Premundial de las Américas tuvo la participación de la selección uruguaya. Dirigidos por Pablo López, los celestes avanzaron a la segunda fase tras dos victorias en el grupo y luego no consiguieron volver a ganar. Esto motivó las frustraciones de algunos integrantes del plantel, entre los que está Leandro García Morales.

Tras el campeonato, e incluso cuando todavía se estaba disputando, algunos referentes del plantel salieron a “destapar la olla”, como dice Leandro. Sus críticas al entrenador actual y a los anteriores, a los dirigentes y a la falta de preparación que tiene la selección se hicieron sentir fuerte. García Morales presentó además su renuncia a la selección mientras este cuerpo técnico continúe.

El jugador concedió a PDA una entrevista exclusiva en la que se habló del mencionado torneo, de su renuncia, del proceso de selección y de las declaraciones hechas por sus compañeros y por Espasandín.

Auténtico, sin demagogia pero también con autocrítica, esta figura de nuestro básquetbol resaltó las cosas con las que hace años tiene disconformidad. Recogemos para ustedes las preguntas y respuestas que exhiben su forma de ver el presente para el equipo de Uruguay.

¿Qué diferencias basquetbolísticas tenés con Pablo López?

La gran diferencia es sobre todo en el juego y la manera de encarar un proceso. Pablo tiene una manera de trabajar a la que yo no me he podido acostumbrar y no comparto. Estamos en veredas opuestas en cuanto a la manera de jugar y de hacer las cosas. Con esto no quiero decir que lo que yo pienso está bien y lo que él piensa está mal. En el básquetbol se puede ganar de muchas maneras y si hubiera una receta todo el mundo aplicaría esa.

Es difícil entablar una discusión con alguien que es el jefe y marca el camino y yo soy el que lo tiene que seguir, pero esto no es el club ni el trabajo de uno. Si lo fuera haría las cosas que no me gustan como cualquiera. Después de tanto tiempo me parece que no es necesario que yo siga cuando estoy tan en desacuerdo con todo lo que está pasando. No es necesario que siga en un proyecto que no tiene ningún rumbo.

¿Cuáles son las formas de trabajo que no compartís?

Cómo se entrena, cómo se juega, a qué jugamos, cuál es la planificación para el proceso, cuál es la manera de jugar en equipo y resolver las situaciones que tiene el básquetbol. Personalmente -no quiero incluir a todo el equipo- pienso que no es la forma de trabajar con este grupo ni de sacarle lo mejor a este equipo. No es solo el trabajo de López, es una cosa más general.

¿A qué quiere López que juegue Uruguay?

Ese es el gran problema, no tenemos claro a qué jugamos ni cómo resolver situaciones clave en el básquetbol. Dónde debe cada jugador hacer su espacio y pararse, por ejemplo. Somos un equipo que no tiene identidad, no jugamos con una idea clara. Identificar qué es lo que tenemos que hacer adentro de la cancha ha costado muchísimo. Capaz es claro y los jugadores no estamos capacitados para comprenderlo, pero a mí me costó muchísimo y por eso veo el básquetbol un poco diferente.

¿Ese sentimiento se comparte con el resto del equipo?

En la posición en la que yo me estoy poniendo, dejando pegado a todo este proceso, no quiero dejar mal a mis compañeros. Si alguno quiere decirtelo que lo haga. Tendrías que vernos jugar y más o menos te das cuenta que todo el mundo está corriendo para cualquier lado y nadie entiende nada. Nunca se sabe quién juega y quién no. Son cosas un poco raras porque los equipos tienen cinco titulares y luego los suplentes. Es parte de no tener un rumbo, una idea, no saber lo que hacer y todo el tiempo probar cosas nuevas. En el equipo que tenemos nosotros está más que claro cuáles serían los titulares y cuáles no.

¿Por qué pensás que Uruguay merece siempre estar entre 6º y 8º en estos torneos?

Contrario a lo que puede decir cualquier persona en la selección ahora, y pese a que se enojaron conmigo, lo primero que hay que hacer es tener autocrítica. Antes que nada tenemos que decir que nosotros no estamos al nivel de la competencia: individualmente, técnicamente, físicamente y colectivamente.

Es así. Todos son más altos, más rápidos, más fuertes y además se preparan mejor. Yo tengo 33 años y no voy a crecer más. Es probable que sacando algunas cosas puntuales no vaya a ser mejor de lo que soy. Yo ya estoy en la caída de la parábola. Lo único que realmente se puede modificar es el trabajo colectivo y grupal, el juego, tener buena onda, todo lo que lleva a ser mejores colectivamente.

El que logra eso es el entrenador y su cuerpo técnico. Más allá de algún pasaje en algún campeonato en estos últimos años, nunca hemos podido tener un funcionamiento que permita explotar al máximo las virtudes del equipo. Querer que yo mida 2,05 como todos los aleros de estos campeonatos no va a suceder. Pero el concepto de que como equipo podemos ser mucho mejores es alcanzable, real y se ajusta a nuestra realidad.

Como no tenemos los jugadores de ese nivel -por algo me ves haciendo 30 puntos acá y en la selección hago 15- que individualmente hagan la diferencia, tenemos que hacerlo todo desde lo colectivo. El que lo tiene que lograr es el entrenador. No hemos encontrado quién nos agarre y nos ponga a nivel. No es un tema de ganar, es alcanzar el techo de rendimiento que tenga el equipo.

Lo que tenemos que tratar de evitar a toda costa es evitar depender de que uno saque el conejo de la galera y te haga ganar una noche. Con Nestor “Che” García tuvimos un pasaje en el que se hicieron bien las cosas y no conseguimos los resultados igual, pero por lo menos te quedás tranquilo de que se hicieron las cosas bien.

¿Te ha tocado tener problemas con compañeros de equipo?

No. El inconveniente mío es con los entrenadores, con los jugadores no he tenido problema. El problema se da cuando uno trata de ser entrenador. Uno se pone en ese papel y tiene problemas con todo el mundo. El entrenador tiene que ser el que dirija. Esa dinámica en la selección hace tiempo que está rota y por ahí se generan la gran mayoría de los problemas. Yo tengo que entender que hay técnicos para dirigir y jugadores para jugar. A los jugadores nos pasa que queremos dirigir y eso es un problema.

¿Lo decís como autocrítica o también incluyendo a otros compañeros?

Todos lo hacemos. Cuando uno está en el momento y ve cosas que pasan en el juego, hace sus aportes. En la selección hay muchos jugadores inteligentes, con experiencia y todo el mundo aporta lo suyo. Pero es como te digo, si bien todos tienen la mejor intención, se tiene que hacer lo que dice el entrenador. Si nos vamos a poner de acuerdo diez personas en lo que hacer, es difícil. Ahí se genera la crisis donde falta el líder.

Mazzarino dijo “Hay jugadores que no están preparados para jugar a cierto nivel” ¿Sentís esas declaraciones como un ataque a los compañeros o como una expresión compartida por todos?

Más allá de que después Nicolás nos pidió disculpas a todos porque no fue su intención expresarse de esa manera, como jugadores tenemos que asumir que es un poco la realidad. Que individualmente alguno haya podido hacer carrera afuera es una cosa, pero que nosotros vayamos a estos campeonatos y nos vaya como nos va, también es una realidad.

Esto es colectivo y por momentos no tenemos el nivel colectivo para estar a la altura. Sí podemos hacer lo de siempre, ganar alguno, pelear otro y perder por 20 dos o tres. Algo de cierto tiene y obviamente duele porque darse cuenta que no estás a la altura no es muy divertido. Es la autocrítica que falta hacer.

Ahora veremos cómo se soluciona todo esto, porque en definitiva la razón más importante por la cual yo salgo a decir todo esto, es que en realidad así no se puede seguir. Hay que buscar una solución, no importa seguir discutiendo y diciendo “los jugadores son todos unas vedettes”. Eso es todo una estupidez que usa parte del periodismo para hacer sus programas.

El tema de denunciar o decir todo esto es para que la cosa cambie o tratemos de mejorarlo de alguna forma. No veo que nadie esté tratando de pensar en eso. Hay que hacer una autorcrítica general entre todos y ver cómo vamos a mejorar. ¿Vamos a empezar a capacitar chiquilines o vamos a seguir discutiendo 10 días más y después nos olvidamos como pasa siempre?

¿Cuáles son “las cosas” que los jugadores piden a los dirigentes?

Una preparación que esté al nivel. Un entrenador que haga la diferencia y que, como a nosotros nos falta nivel, nos dé forma para ser un equipo competitivo. Esto parece que uno lo sale hablar ahora y es algo nuevo, pero hace más de 10 años que uno lo viene diciendo de la forma en que hay que hacerlo y con quién hay que hacerlo.

Salir en la radio a destapar esta olla no tiene mucho sentido y lo único que va a traer son más problemas. Para mí es bastante frustrante esa realidad, pero al mismo tiempo sigo tratando de hacer las cosas bien y como no hay recambio tengo que seguir jugando. Voy a seguir jugando si hacemos las cosas bien, si tienen sentido y hace más de 10 años que esto está igual.

¿Es esta tu forma de “pinchar” a los dirigentes para buscar una reacción o ya no la esperás?

La verdad que no espero que haya mayores cambios. Después de estar 19 años en selecciones entre formativas y mayor, conozco un poco cómo viene la mano. Uno siempre tiene la esperanza de que algunas cosas cambien pero es muy difícil.

Yo estoy a disposición para ayudar al equipo en lo que sea. Obviamente cuando vos hablás con alguien y te dicen "no hay plata", se acabó la discusión, porque por momentos parece que no es un tema de conceptos sino de infraestructura o plata para que las cosas se hagan. Cuando esa es la realidad, hay que entender. Pero también hay que ver qué es lo más conveniente para nosotros.

Por mucho tiempo venimos luchando para que pasen cosas que nunca pasan. Si ahora cambia algo van a decir “la selección la manejan los jugadores” y eso no le gusta a los dirigentes ni al entrenador, entonces probablemente no suceda nada porque no van a querer que la gente diga eso.

¿Cómo encontrarías una preparación acorde para un torneo internacional?

Creo que una preparación no tiene que ser de dos meses y si un jugador quiere estar en la selección tiene que llegar físicamente a punto. Sería bueno no tener que viajar para arriba y para abajo, sino concentrarse en un lugar, entrenar 20 días o un mes y después salir a jugar los partidos y el campeonato. Esto de hacer toda la preparación con jugadores que no son los que van a jugar, no tiene sentido. Ojo, si vas a hacer una renovación, sacar a los viejos para afuera y poner a los chiquilines, me parece bárbaro, pero no traigas a los veteranos. Esta mezcla de entrenar dos meses es como perder el tiempo.

¿Qué opinión te merecen las consideraciones de Espasandín?

Yo voy a opinar sobre su opinión. En primer lugar, que se ha ido mejorando progresivamente es -como todo lo que maneja Espasandín- una falsa verdad para seguir laburando donde está. De tener agua fría a tener agua caliente es una mejora, pero es una mejora ridícula. Que es una mejoría, es verdad, pero es un poco como se manejan los políticos y la política. Son puntos de vista que podemos discutir toda la vida.

¿Queremos hablar más en serio y pensar hacia dónde tenemos que ir? No se ha mejorado nada. Cuando estuvo él dirigiendo como sucesor de García dimos pasos para atrás. Los jugadores capaz que también, pero con el entrenador nunca dimos un paso hacia adelante. Si tomás como referencia el 2003, dimos un paso para atrás todos los años, eso no ha mejorado.

En cuanto a su criterio de que los jugadores solo podemos opinar de los jugadores, yo ya soy grande y puedo opinar de lo que se me canta al igual que opina él.

Ha mejorado que la cancha no está más en condiciones espantosas, es verdad; ha mejorado que ahora en las prácticas además de agua te dan una mandarina y una banana, es verdad. Todas esas pequeñas estupideces que antes no había y ahora hay se valoran, pero ni cerca alcanzan.

Si Espasandín me quiere enumerar todas las cosas está bien. ¿Se han conseguido partidos de nivel internacional? Medio verdad, medio falso, porque jugamos cómo, cuándo y dónde quieren los rivales. Todos los años sobre la marcha se cambia el calendario y cada vez que viajamos hay varias escalas en lugar de una. Es un poco relativo contestarte quién tiene razón y quién no.

Con el tema de que la selección me dio de comer, tendríamos que ir enumerando uno por uno. Yo debuté en la selección en el 2000 y ya por medios propios estaba en EEUU tras haberme conseguido una beca de la que me quedaban cuatro años. Luego, siempre tuve acordada mi vinculación a los equipos antes de los torneos que se jugaron con la selección con algunas excepciones.

Por ejemplo, en 2006 fuimos vicecampeones del Sudamericano en Venezuela, fui uno de los goleadores del equipo, era titular y me fue “tan bien” que terminé jugando en la segunda división de Argentina, en ese caso Uruguay “me dio de comer”.

En 2007 me fue tan bien que a nivel internacional me contrató Biguá. En 2008 vicecampeones sudamericanos en Chile y otra vez goleador del equipo, 35 puntos en la final que perdimos, y me fue tan bien que me contrató Biguá nuevamente “para jugar afuera”. En Mar del Plata 2011 se ve que anduve tan bien que terminé fichando en Biguá de vuelta y el año pasado en el Sudamericano de Chaco se ve que anduve bárbaro y terminé fichando en Aguada.

Así que lo que dice Espasandín es un disparate, porque al único que la selección le ha dado nivel internacional y una vidriera, tal vez, fue a Esteban Batista. Es lo que pasa normalmente en las selecciones, que si andás bien te ven y podés pegar un salto, pero creo que en mi caso no aplica.

¿Cómo repercutió jugar la pasada temporada a nivel local en tu estado de forma basquetbolística?

Si siguiera jugando afuera tendría mejor nivel, pero depende un poco de cómo cada uno se tome el entrenamiento y de si te sumergís en el nivel local y no hacés más nada o si tratás de mantenerte un poquito mejor. Más allá de la edad, jugar en Uruguay te empeora más de lo que te mejora. También es discutible si estar en Uruguay jugando no es mejor que estar afuera sin jugar. Para mí tener continuidad es una cosa positiva, pero jugar acá te empeora un poco el nivel.

¿Cómo te parece que Aguada va a hacer frente a la Liga Sudamericana?

Por ahora es una incógnita. Es un equipo que cambió porque no están más Diego González y Alejandro Muro que eran importantes para nosotros. Tenemos que acoplar a los que vinieron y tenemos que ver cómo nos va con el otro extranjero que vino ahora. Tenemos posibilidades de pasar la primera fase pero de ahí en adelante es muy difícil. De todas maneras vamos a encararlo a full.

Vamos a ir a pelear el torneo, la primera fase es accesible y vamos a ver. Después si clasificamos, Aguada estaría tratando de traer la segunda fase para jugarla de local, pero el nivel ya se pone complicado. Dependerá de cómo está el equipo para ver cómo nos va.

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