Blixen: “No hay voluntad política para reorganizar la inteligencia militar”

25 julio de 2017


Jul 25, 2017 @ 22:08
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El periodista, Samuel Blixen, reconocido por sus trabajos de investigación en Brecha, dijo a Fuerte y Claro que “en todo lo que tenga que ver con derechos humanos no hay voluntad política” y que “incluso se hacen leyes para después no aplicarlas”. Con respecto a los espionajes militares en democracia, dijo que “hay un tendencia” a esconder que eso sucedió. Además, se refirió particularmente al caso del espía conocido bajo el seudónimo “Leandro”.

https://www.dropbox.com/s/hgnmunbsrchs3i7/Fuerte_y_Claro_-170725-Entrevista_a_Samuel_Blixen.mp3?dl=1

Blixen opinó que en el plano legislativo, si desde el Gobierno se quisiera se podría lograr un control y una reorganización de la inteligencia militar y policial, pero que “no hay voluntad política”.

Recordó que el denominado archivo Berrutti estuvo siete años sin ser revisado, algo que, según entiende, demuestra que no se han tomado las medidas necesarias para hacer que esto no vuelva a ocurrir.

“Hay todo un discurso de todo este gobierno de izquierda que dice que defiende a los derechos humanos, pero en los hechos no se ha defendido”, sentenció.

Además, consideró que el organismo que debería encargarse de estos asuntos es el grupo de trabajo de derechos humanos del Gobierno. “Es él quien tiene que agarrar los materiales para tratar de descubrir la verdad, ¿y qué ha hecho?”, dijo y añadió: “esa no es tarea de los periodistas”.

Caso “Leandro”

“Es la primera vez que menciono el nombre”, dijo Blixen al hablar del caso del espía conocido bajo el seudónimo “Leandro”, quien se camufló como un hombre de la inteligencia militar en tiempos de democracia, y alcanzó puestos jerárquicos en la política y en el sindicalismo.

El periodista contó cómo fue desarrollando sus investigaciones. Dijo que el año pasado Brecha comenzó a publicar una serie de artículos, elaborados a partir de la obtención de documentos reservados. “Mostramos casos particulares que ejemplificaban como en democracia habían sido espiados partidos políticos”, comentó.

Dijo que en ninguno de los casos se tomó el trabajo de identificar al espía, porque le pareció que esa no era su tarea.

Blixen relató que en el caso de “Leandro”, después de que la nota fue publicada, sus compañeros de redacción le comenzaron a hacer preguntas, y decidieron llamar a personas del Partido Comunista y del Partido Socialista, y a miembros del Pit-Cnt para preguntarles qué les parecía lo que se había publicado.

“Algunos pusieron en duda el material. Pero cuando hablan con Eduardo ‘Lalo’ Fernández él dice ‘¡Sí, claro!’, y deschava quién era. Hablan con Richard Read, que tenía una calentura… y dijo: ¡Atorrante!”, contó el periodista.

De esta manera fue que conoció el nombre, pero dijo que decidió no publicarlo.

Por otra parte, mencionó que cuando el texto llegó al Parlamento, la senadora Mónica Xavier dijo que se trataba de “un viejo compañero” y que lo que sucedía era que Blixen odiaba al Partido Socialista.

“Lo que pasa es que en definitiva este es un material de espionaje en donde organizaciones y personas se sienten expuestas”, indicó Blixen.

El periodista aseguró que hubo gente que pensó en su momento que no había motivos para que existieran infiltrados porque las reuniones de los directorios eran públicas, “y lo cierto es que los tipos se han infiltrado en todos lados”, dijo, y enfatizó: “Hay una tendencia a esconder el asunto”.

En otro sentido, comentó que las infiltraciones no suelen hacerse por ideología o por presión política, sino por dinero. Aseguró que luego los empiezan a manipular, a presionar y perseguir, pero que “el dinero es el punto clave para entrarle a la gente”.

Blixen dijo que no conoció a “Leandro”, pero que cuando se enteró de su nombre, rápidamente le dijeron que se trataba de un dirigente que trabajaba en Pilsen y que por lo tanto se había encargado de la parte sindical. “Hay infinidad de documentos de los que no hablé porque sería aburrir a la gente, la idea era ejemplificar”, aseveró.

Sin embargo, se refirió a un caso particular: “Hay conversaciones de Wilson Ferreira con otros personas, en los momentos en los que estaba muy peleado con Carlos Julio Pereyra… Los insultos que le dice a Pereyra están ahí. Yo no tenía por qué reproducirlo, pero te dan una idea de la proximidad que tenía con el tipo”.

Archivo Castiglioni

Blixen dijo que la primera nota que escribió sobre este tema surgió de los informes que obtuvo sobre el archivo Castiglioni, del cual se desprenden algunos elementos que indican que hubo espionaje en democracia.

“Yo no tuve y no tengo información sobre el archivo Castiglioni, fue una confusión que yo la deje pasar a los efectos de preservar mi fuente”, dijo el periodista en relación a que en sus notas no se aclaraba si la información salía del archivo Castiglioni, o del archivo Berrutti.

Explicó que lo de Castiglioni se supo antes porque la exministra de Defensa, Azucena Berrutti, puso gente civil a trabajar en su secretaría e hizo un trabajo respecto a la inteligencia. “Ahí hubo muchos oficiales que entendieron que podían trabajar dependiendo directamente de la ministra y hacer trabajo de inteligencia”, dijo el periodista, y agregó que después de esto, muy rápidamente se supo que había habido un coronel que había robado material y que tenía un archivo paralelo.

Continuó relatando que se hizo un seguimiento de este archivo, que se llegó a la conclusión de que estaba en la casa de Castiglioni y que en el momento en el que se iba a realizar el allanamiento, Berrutti renunció.

“Ese es uno de los aspectos más oscuros de esto, y de los elemento que no cierren en este orden cronológico”, indicó.

Blixen considera que a la ministra “le hicieron una zancadilla y la obligaron a renunciar”, aunque igualmente ella no dejó de trabajar en el asunto.

El periodista dijo que Berrutti luego le comunicó al presidente de la República, Tabaré Vázquez, sobre la situación, y que este le dijo que había intentado hablar con el ministro que la había sustituido, José Bayardi,  pero que no se había podido comunicar con él. “Y ahí quedó”, puntualizó el periodista.

Dijo que si bien finalmente los archivos terminaron en la Justicia, Berrutti había incautado información sobre la que nunca se trabajó.

“Ella ordenó digitalizar la información y cuando se terminó de digitalizar, le es entregada al ministro y este dijo ‘ahora hay que empezar el trabajo de entrecruzar los datos para ver que se saca’; estuvo siete años”, sentenció.

Berrutti fue víctima de espionaje militar

“Yo no tengo los documentos, pero por algunas cosas creo que incluso ellos estaban haciendo una vigilancia del Gobierno electo de Vázquez y tengo casi la certeza de que estaban siendo investigados en el Hotel Presidente”, dijo Blixen en relación al espionaje militar que se ha denunciado fue sufrido por la exministra Berrutti.

Además, Blixen indico que durante la crisis del 2002, “hubo mucha inteligencia sobre la presidencia porque querían saber qué ero lo que pasaba”.

Espionaje en la actualidad

Blixen dijo que muchas de estas personas pueden seguir espiando o estar encubiertas en su verdadera condición de espías.

Hizo un paralelismo con lo que ocurre con la ley de caducidad. De esta manera, afirmó: “Probablemente hoy no hay tortura en el aparato militar, pero alguien que pude ser tu vecino y considerarlo un gran tipo, pudo haber violado, torturado y asesinado. Con los espías pasa lo mismo, de repente no está espiando más, pero lo ven como ‘el compañero’ y resulta que es otra cosa”.


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